jueves, 16 de abril de 2026

El sexo como regulador emocional

Hay tantas formas de vivir la sexualidad como personas. Yo sigo entendiendo la mía, pero siento que siempre le he dado mucha importancia porque en mí cumple una función reguladora. 

Me ha costado muchos años reconocerlo como tal y admitirlo, pero es que para mí el sexo siempre ha sido una forma de regular lo que sentía. Hoy lo digo desde la observación honesta de mis propios patrones, pero durante mucho tiempo lo he pensado desde el juicio (autoexigente y autofustigadora que es una...). Me gusta pensarme como alguien racional, alguien que analiza, que escribe, que intenta comprender el mundo a través de las palabras… pero el cuerpo tiene sus propios argumentos y no siempre son tan lógicos como nos gustaría.

Durante mucho tiempo he defendido una visión casi idealista de la sexualidad, entendida desde la conexión, el deseo compartido, una especie de lenguaje íntimo donde todo tenía un sentido especial. Y, ojo! aún creo en eso, pero también he tenido que aceptar que, a veces, el sexo aparece en mi vida no como un acto de encuentro, sino como un intento de equilibrio. Como si mi cuerpo dijera: “algo duele, algo falta, algo pesa… vamos a aliviarlo un poco”.

No siempre es evidente. A veces se me disfraza de deseo espontáneo, de impulso, de curiosidad, de ganas de explorar. Pero si me detengo lo suficiente (paso demasiado tiempo pensando, creo...) descubro que hay días en los que busco el contacto sexual no tanto por el contacto físico con otra persona, sino por mí misma. Por calmar la ansiedad, estrés, sobrepensamiento, a veces también como expresión de alegría. Es como si por un rato quisiera sentirme validada, presente, deseada.

Y ahí aparece la incomodidad y pienso "no estaré usando el sexo como una herramienta emocional?" Pero también pienso, "tiene que ser necesariamente algo negativo?" Quiero pensar que no, al final todas las personas buscamos regular esas emociones que nos desbordan: comemos, salimos a correr, hablamos con alguien, nos distraemos... El problema que quizá puedo encontrar es, cuando creo que lo estoy eligiendo libremente pero en realidad estoy reaccionando.

Me he dado cuenta, además, de que uso el sexo para regular lo más fisiológico y lo hago a través de la masturbación. Tengo sueño? Me masturbo. Me estreso mucho? Me masturbo. Tengo picos de ansiedad? Me masturbo. Y todo vuelve a la calma. (A veces también lloro como las personas normales... jajajajajajajajaja!!)  

En esta reflexión también he sido consciente de que el contacto más íntimo y sexual con mi pareja siempre lo he buscado desde la perspectiva de sentirme deseada, de sentirme sujeto de su deseo. Y anhelo esos momentos cuando se alargan porque siento, que en cierto modo, es como si fuera decayendo su deseo hacía mí. Y es curioso, porque lejos de llevarme a la tristeza, esta situación me lleva al enfado conmigo misma: por no haber sido capaz de adelantar los tiempos de encuentro, por no llevar la iniciativa o por no sacar tiempo de debajo de las piedras para hacer eso que tanto me aporta y me enriquece.

Y, por último, me he dado cuenta que busco un contacto sexual con otra(s) persona(s) (que no sea mi pareja) para explorar mi sexualidad y descubrirme en otros escenarios donde también me siento cómoda. Me encanta el juego de la seducción, aunque debo reconocer que una vez que se me calienta el hocico, no soy capaz de parar... quizás por eso ahora mismo, prefiero no entrar en esos juegos sexuales, porque una vez que empiezo, me falta mucha cabeza fría para poner un límite (yo, la "anti-límites", limitándome antes de tener que poner límites... Apaga y vámonos!).

Pero me encanta pensar el sexo desde este lugar ambiguo. Ni idealizarlo ni demonizarlo. Entender que puede ser profundamente significativo y, al mismo tiempo, funcional. Que puede ser un puente hacia el otro o un refugio momentáneo de una misma.

Escribo esto sin respuestas claras, pero con una certeza: cuanto más consciente soy de mis motivos, más libre me siento. Y quizá de eso se trata, al final. No de evitar usar el sexo como regulador emocional, sino de poder mirarlo de frente y preguntarme, con honestidad "qué estoy buscando realmente cuando busco a alguien?"

Y para tí, ¿qué función cumple el sexo?

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